Las terapias que utilizan el “mindfulness” en el tratamiento de afecciones como estrés, fatiga crónica o dolor llevan tiempo complementando los tratamientos tradicionales; sin embargo, esta no es su única aplicación, y poco a poco se abren paso en los programas académicos en el mundo. ¿La razón?, las técnicas de mindfulness son una herramienta valiosa en el desarrollo de habilidades sociales y emocionales en los niños y jóvenes.

Cuando se integra el mindfulness en los programas de educación socioemocional, algunas de las competencias de los alumnos se ven reforzadas: la autoconciencia adopta una nueva profundidad de exploración interior, la gestión emocional fortalece la capacidad para resolver conflictos y la empatía se convierte en la base del altruismo y la compasión.

En el caso de estudiantes de primaria, técnicas como la meditación o la respiración controlada son altamente efectivas en el combate de conductas de riesgo, depresión y acoso escolar; porque el aula se va constituyendo como un espacio seguro para el desarrollo, debido a que el ambiente general de los grupos se modifica de formas significativas.

Finalmente, pero no menos importante; las técnicas de mindfulness se han adaptado también a los profesores; esto se debe al desgaste psicológico y físico que implica su profesión, y a que sin notarlo, son propensos a desarrollar comportamientos poco saludables tanto para ellos como para sus alumnos. Ocho semanas de entrenamiento en técnicas de relajación y mindfulness son suficientes para mejorar el bienestar personal físico y emocional del profesor, lo cual tiene una incidencia directa en la mejora de sus relaciones con otros compañeros, con sus alumnos y en la creación del clima emocional positivo en el aula.

Vivimos tiempos complejos y siempre cambiantes, los niños y jóvenes están permanentemente sobreestimulados; enseñarles a calmar la mente y centrar la atención desde etapas tempranas afectará positivamente su salud y bienestar a largo plazo y mejorará sus relaciones personales y sus resultados académicos.


Algunos días resulta más complicado que otros pasar tiempo de calidad con nuestros hijos e hijas, por ello es importante procurar que compartamos momentos valiosos y significativos; particularmente cuando ellos nos hablan de cosas que les interesan o apasionan; es importante proporcionarles el espacio y tiempo suficientes para que no sólo compartan con nosotros, sino motivarlos a desarrollar de forma positiva sus habilidades.

Nuestros hijos no solo lo agradecerán, sino que se sentirán reforzados y motivados para continuar aprendiendo. Y, aún más, su autoestima se verá reforzada, lo cual tendrá efectos muy positivos para ellos.

1. ¿Cómo lo has hecho? Me encantaría aprender de ti, que me enseñes cómo lo has logrado.
2. ¡Qué bien te ha salido este trabajo!, ¿Estás satisfecho de cómo lo has hecho?
3. Es un objetivo difícil, pero confío en ti y sé que podrás conseguirlo.
4. Entiendo que no te ha sido fácil conseguirlo y valoro mucho tu esfuerzo.
5. Puedes estar satisfecho porque has logrado tu objetivo. ¡Te felicito!
6. Me gustaría saber cómo te sientes con lo que has hecho y qué opinas de ello.
7. Veo que te sientes bien/mal…que estás enfadado…que estás contento…
8. Me has ayudado mucho y te lo agradezco, porque tu ayuda me ha facilitado la actividad.
9. Me hace feliz saber que puedo contar contigo, tú puedes contar conmigo.
10. Me gusta que hagamos cosas juntos, es importante para mi.

“Te amo” es la frase más importante que tus hijos necesitan escuchar de ti. No debe pasar ni un día en el que no le digas a tus niños que los amas y ellos no sientan con seguridad que es así.

Los sentimientos de cariño y amor deben ser siempre demostrados, aún en esos momentos difíciles en los que hay discusiones y se sientan molestos el uno con el otro: recuerda que la empatía, la compasión y el afecto que brinden tus hijos serán reflejo de tu empatía, tu compasión y tu afecto con los demás.


¿Sabías que las personas aprenden con mayor facilidad cuando se encuentran felices?; la búsqueda de la felicidad debería ser una de las prioridades en todas las aulas del mundo, principalmente por el hecho de que las personas felices desarrollan con mayor efectividad sus capacidades y aptitudes.

Lograr un equilibrio entre el desempeño académico y el bienestar personal es posible; porque muchos de los desequilibrios tienen un origen claro: gran parte de los conflictos que pueden surgir dentro del aula se deben a problemas de comunicación, ¿Qué debemos tomar en cuenta?

Comunicación no verbal. En una conversación, el lenguaje verbal constituye únicamente el 10% del intercambio. Esto significa que el resto se transmite con gestos, expresiones, la posición del cuerpo, la mirada… Es por ello que hay que cuidar cada aspecto cuando queremos comunicar, pues tan importante es lo que se dice como la forma en la que se dice a nivel corporal.

La escucha. Es el elemento principal de una buena comunicación. Existen algunas técnicas que hacen saber a la otra persona que está siendo escuchada y atendida.

Decir no. Es un elemento muy importante. Conseguir una buena comunicación no significa evitar la negación y dejar de decir lo que pensamos. Al contrario: decir que no y saber aceptar el no de los otros constituye una forma muy sana de relacionarse.

Tener definidos valores. Es tan importante como vivirlos y aplicarlos en el día a día; ¿tiene sentido trabajar los valores? ¡Los valores hay que vivirlos!, y así florecerán a nuestro alrededor.

¿Qué buscamos en la escuela de nuestros hijos?, ¿queremos sólo “máquinas de pensar” o queremos personas integradas plenamente en nuestra sociedad, capaces de comunicarse sanamente, desarrollar sus habilidades y motivar a otros a hacer lo mismo?

Cuidar la calidad de las relaciones interpersonales entre los alumnos, maestros, maestras y personal del colegio, y con las familias, es otro de los aspectos concretos e importantes para iniciar la transformación a la educación en la felicidad.


El departamento de Psicología de una institución educativa, resulta fundamental para lograr un buen desarrollo académico, pues se vuelve una herramienta útil tanto para los alumnos, como para padres de familia y el personal docente en todos sus niveles: psicomotriz, social, intelectual, cognitivo y emocional.

Un departamento de psicología puede realizar evaluaciones especializadas de diferentes dinámicas y situaciones dentro de la institución, así como proponer intervenciones o planes de acción para resolver las cuestiones detectadas en este análisis.

Aquí compartimos algunas de las formas en las que el área de psicología de una escuela, puede enriquecer el desarrollo académico de los alumnos, así como apoyar a los padres de familia y al personal docente en su labor educativa.

Con los alumnos:

1.- Evaluación psicológica con fines de diagnóstico y desarrollo de intervenciones clínicas o educativas para mejorar tanto su desempeño, como su salud emocional.

2.- Ayudar en el diseño de programas de orientación académica para detectar las habilidades e inclinaciones naturales de los alumnos, y orientar mejor las metodologías y sistemas ideales para que cada uno desarrolle su potencial al máximo.

3.- Ayudar en el diseño de programas preventivos de conductas que propician no solo fracaso escolar sino afectaciones emocionales.  Algunos ejemplos son:  el acoso escolar, el consumo de alcohol, etc.

Con el personal docente:

1.- Asesoramiento y apoyo en la detección y análisis de situaciones potencialmente problemáticas relacionadas con los alumnos, así como en el desarrollo de soluciones en forma de tutorías, técnicas de comunicación, dinámicas de grupo, etc.

2.- Orientación y apoyo a los maestros con relación a diferentes tipos de metodologías para estimular la inteligencia, las habilidades sociales, la creatividad, etc.

Con los padres:

1.- Brindar información y diagnósticos especializados sobre las evaluaciones hechas a sus hijos y, partiendo de ellos, asesorarlos para el manejo de las situaciones que puedan afectar el desarrollo académico de los alumnos.

2.- Ofrecer intervenciones terapéuticas con la familia para atender las problemáticas que puedan estar incidiendo en el desempeño de los alumnos, o sugerir posibles acciones que la familia puede emprender para ayudar a los hijos.

3.-Diseñar y llevar a cabo la “escuela para padres”, que brinda herramientas efectivas a los padres de familia para la detección de prevención y detección de riesgos y la formación de sus hijos en el mundo actual.

Por todo lo anterior, una institución educativa que no cuenta con un departamento psicopedagógico, no está preparada para brindar una atención efectiva e integral a la comunidad escolar.


La psicopedagogía, a grandes rasgos, es una disciplina que se enfoca en estudiar la conducta de las personas dentro de los entornos educativos. Estas conductas comprenden entren otras, estilos y problemas de aprendizaje, problemas de comportamiento, facilidad o dificultad de adaptación a sistemas educativos e inclinación o preferencia por ciertas áreas del conocimiento o rechazo de otras.


Desde hace algunos años diversas instituciones académicas se han dedicado al estudio de la felicidad, qué la causa, qué efectos tiene en la vida de las personas y cómo pueden alcanzarse estados de satisfacción y felicidad. Concretamente hablando del ámbito educativo, algunos de estos estudios han demostrado que el nivel de felicidad y satisfacción personal de los estudiantes está relacionado con su desempeño académico.


Tal parece que la vida moderna conspira para robarnos la tranquilidad, vivimos acelerados todo el tiempo, con gran cantidad de actividades diarias y mucho estrés producido por nuestro afán de permanecer siempre “conectados” con el mundo y con la atención puesta en miles de cosas al mismo tiempo.


Todos creemos que a nuestro hijo no le puede pasar pero, ¿cómo identificar si tu hijo sufre de acoso escolar?

 

 

El acoso entre iguales o bullying es un problema que desafortunadamente va a la alza en nuestras escuelas. Todos hemos escuchado alguna vez las historias de cómo los niños se convierten en el blanco de las agresiones de sus compañeros de clase, y cómo muchos de estos niños sufren en silencio por miedo o vergüenza por lo que les está sucediendo.


Aunque el concepto del aprendizaje por competencias está muy extendido en todo el mundo, existe mucha confusión sobre qué es y más aún cómo se aplica en las escuelas.


El sobrepeso y la obesidad se asocian con enfermedades del corazón y diabetes, incluso a edades más tempranas de las que podría pensarse. La última encuesta nacional reveló que en el país, 26% de los niños en edad escolar presentan problemas de peso y están en riesgo de adquirir alguna enfermedad relacionada y por eso traemos estos consejos que te ayudarán para que tu hijo tenga el hábito de comer alimentos nutritivos.