La educación sexual debe provenir principalmente de los padres. Tal vez durante la primaria pudimos evitar tener “esa plática” con nuestros hijos, pero durante la secundaria no podemos esperar más. La escuela la refuerza  y complementa y esto establece el escenario para una vida de sexualidad saludable. Los aspectos básicos de la educación sexual pueden estar cubiertos en clases, pero es posible que tu hijo adolescente no escuche, no comprenda del todo lo que necesita saber y hasta se confunda más debido a la influencia de los amigos -que ignoran lo mismo que él- para tomar decisiones difíciles sobre el sexo. Ahí es donde los padres tienen una responsabilidad mayúscula.


Desde muy pequeños, los niños hacen preguntas sobre su cuerpo y sus diferencias con el otro sexo. Es una curiosidad natural que es parte de su desarrollo. Entre los siete y los diez años también es común que los niños traten de comprender cómo llegaron al vientre de su madre y cómo salieron. Sus preguntas pueden incluir cosas que han visto o escuchado en la televisión o películas, pláticas entre familia o situaciones que están experimentando. Como en otros aspectos de su educación, lo más importante es responder las preguntas de los niños sobre la sexualidad.