Mitos y riesgos de la adolescencia

La también llamada “edad de la punzada” es solo una etapa en la vida, más allá del drama

La también llamada “edad de la punzada” es solo una etapa en la vida, más allá del drama que supone para muchos padres de familia. Por supuesto genera cambios físicos en el adolescente, mismos que pueden desquiciarlo, deprimirlo, asustarle o mermar su autoestima; también son momentos que provocan modificaciones en su forma de pensar, actuar y reaccionar ante diversos estímulos, además de un continuo desasosiego emocional por encontrarse en el proceso para definir su personalidad y encontrar su camino.

Es un mito el que todos los adolescentes son insoportables, que todos sufren trastornos emocionales, que todos odian el mundo, que duermen más de lo normal, que todos requieren de ayuda psicológica, que absolutamente todos sufren de acné o que son desobligados.

Cada individuo es único, criado en un seno familiar distinto, con cargas genéticas y emocionales diferentes, diversos tipos de educación, nutrición y formación; y por ende, cada caso es particular.
Lo que es un hecho, es que al tratarse de un momento de fragilidad y vulnerabilidad, los riesgos abundan y como ejemplo, según cálculos de la OMS en 2015 murieron 1.2 millones de adolescentes, la mayoría por causas prevenibles o tratables. De ahí que sea conveniente la observación constante por parte de los adultos, el apoyo familiar, el apoyo de la escuela  y la ayuda profesional en caso de ser necesaria. La buena noticia es que se trata de una etapa pasajera y que aunque a veces duele, es tan formativa para el joven que trae consigo un gran descubrimiento personal.
A continuación algunas situaciones de riesgo en las que el chico pone en peligro su salud o su vida, o afecta su integridad o la de otros, y algunas formas de protegerlo.

FACTORES DE RIESGO FACTORES DE PROTECCIÓN
Conducta agresiva Autocontrol, apoyo familiar, práctica de algún deporte, artes marciales, disciplina en casa y escuela.
Abandono familiar (padres ausentes) Supervisión de un adulto, monitoreo escolar, actividades extracurriculares dentro de la escuela.
Adicciones Atención psicológica y emocional, supervisión de un adulto, monitoreo escolar, actividades extracurriculares dentro de la escuela, práctica de algún deporte, artes marciales, disciplina en casa y escuela, políticas cero tolerancia al alcohol, el tabaco y las drogas en la escuela y el entorno social del adolescente.
Violencia en el noviazgo, bullying o acoso escolar Fomentar relaciones de atención, confianza y cariño entre padres e hijos desde la infancia, propiciar el desarrollo de aptitudes para la vida y habilidades psicoemocionales en los niños y adolescentes, apoyo psicosocial en la escuela y otros entornos de la comunidad, supervisión de un adulto, tratamiento psicológico temprano.
Trastornos de alimentación Desarrollar en la adolescencia unos buenos hábitos de alimentación sana y ejercicio físico moderado, supervisión de un adulto, fomentar relaciones de atención, confianza y cariño entre padres e hijos desde la infancia, desarrollo de aptitudes para la vida y habilidades psicoemocionales en los niños y adolescentes, apoyo psicosocial en la escuela y tratamiento psicológico en caso de ser necesario.
Depresión, ansiedad, baja autoestima, suicidio Fomentar relaciones de atención, confianza y cariño entre padres e hijos desde la infancia, desarrollo de aptitudes para la vida y habilidades psicoemocionales en los niños y adolescentes, apoyo psicosocial en la escuela y otros entornos de la comunidad, apoyo y confianza familiar, supervisión de un adulto, tratamiento psicológico temprano.
Precocidad sexual, embarazo adolescente, transmisión de enfermedades sexuales Información abierta y reiterada de los riesgos para la salud de un inicio sexual prematuro, confianza en los padres, apertura al tema en el seno familiar, escolar y social; programas de prevención de embarazo, supervisión familiar, disciplina en casa y escuela.
Abuso sexual Prevención de maltrato y abuso sexual, desarrollo de aptitudes para la vida y habilidades psicoemocionales en los niños y adolescentes, apoyo psicosocial en la escuela y otros entornos de la comunidad, apoyo y confianza familiar, supervisión de un adulto, tratamiento e intervención en caso de abuso.

 

 

MITOS

MITO REALIDAD
Se vuelve complicado y problemático Ningún estudio científico confirma este mito. La gran mayoría de loas adolescentes se llevan bien con su familia, les gusta la escuela y son sociables.
No controla sus emociones Tampoco hay evidencia de que sus emociones sean más intensas que durante la infancia, lo que sí se ha observado es que el aumento de responsabilidades en la escuela puede afectar a veces a su estado de ánimo.
Se vuelve irracional Esta creencia también es falsa y se piensa que surge más bien de una interpretación de los padres que esperan que los hijos maduren de un día para otro, cuando se trata de un proceso más largo.
Debe portarse como un adulto La adolescencia es una etapa de transición y como tal no puede esperarse que el adolescente madure de la noche a la mañana.
Ya no habla En realidad un adolescente que no habla en casa puede hablar mucho con sus amigos. Es tarea de los padres reconocer que su “niño” está creciendo y que empieza a tener intereses y gustos diferentes. Si los papás se preocupan por conocerlos, sus hijos les seguirán hablando.

En el nivel educativo, tanto secundaria como preparatoria, hay que fomentar una relación estrecha con familiares y personal docente, tener programas de mejora continua para desarrollar aptitudes, como alcanzar un nivel optimo de ingles, una buena opción es tener un buen colegio bilingüe que exprima ese potencial y permanezca como un habito sano.

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