Descubriendo la Magia de la Lectoescritura

Descubriendo la Magia de la Lectoescritura: por qué NO debemos forzarla

¿Recuerdas cuándo aprendiste a leer y escribir? ¿Fue para ti una experiencia placentera o significativa? ¿Quién se sentaba contigo acompañándote para hacer tus primeras letras? ¿Cuál era tu cuento preferido?

 

Esta aventura comienza en casa, cuando los padres comienzan a leer cuentos a los niños, acercándolos a ese significativo proceso comunicativo, pero es en el Kínder donde inicia formalmente uno de los momentos más interesantes y maravillosos del aspecto esencial de la vida lingüística e intelectual del hombre que es la lectoescritura, porque a través ella permitimos a nuestra inteligencia abrir las puertas al mundo del conocimiento. 

 

Con la adquisición de esta herramienta podemos conocer, transmitir, intercambiar e imaginar, además de expresar lo que sentimos y pensamos.

 

Aprender a leer y escribir marca la diferencia entre las ofertas educativas del mercado, dado que entre ellas hay quienes alfabetizan (tristemente la mayoría), pero también existen quienes proyectan a sus pequeños estudiantes, desde estas edades, al encuentro del futuro. 

 

El secreto de un buen modelo educativo para estas edades es desarrollar previamente las habilidades madurativas que han de conjugarse para, llegado el momento sensitivo perfecto, se cumpla con armonía la lectura y su comprensión, pero también la escritura y su expresión, objetivo coyuntural en este periodo de formación que, de cumplirse, los niveles de educación que le esperan, serán abordados con naturalidad y menor esfuerzo que el resto de sus compañeros durante su etapa estudiantil y el resto de su vida.

 

Para que se logre dicho objetivo, durante el proceso será necesario desarrollar la madurez y el dominio de numerosas habilidades en los niños. 

 

En primer lugar el oído y la voz deben de estar preparados para entender lo que escucha y pronunciar, con el apoyo debido, correctamente las palabras que utilizan al comunicarse con los demás. 

 

También es necesario desarrollar funciones mentales superiores que centran su atención y  conservan la información en la memoria; la percepción visual y auditiva juegan un papel importante, así como la orientación espacial y temporal, el control de su cuerpo, la precisión en sus movimientos y las destrezas manuales al desplazar la mano y realizar trazos en el sentido deseado.        

                 

¿Te puedes dar cuenta de cuántos procesos intervienen de manera simultánea? Es entonces cuando apreciamos lo complejo de este aprendizaje y valoramos la importancia de elegir a quién hemos de confiar su desarrollo a tiempo. 

 

En el nivel educativo que sigue al preescolar existen todo tipo de evidencias que demuestran los esfuerzos que hacen miles de estudiantes durante la primaria para resarcir, si tienen la fortuna de toparse con maestros que, primero descubran, y luego trabajen para corregir, tengan la capacidad y vocación probada para minimizar un rezago que inevitablemente se arrastrará durante toda su vida. 

 

Desafortunadamente, en la sociedad actual, surge una gran competencia “anticultura” entre los colegios y familias para demostrar que los niños ya saben leer y escribir a edades más tempranas; se tiene la percepción equivocada de que el mejor colegio es el que fuerza este proceso y no el que se enfoca en hacerlo bien, desarrollando los procesos previos de la madurez. 

 

Sería pertinente preguntarnos: ¿Fue utilizado un método donde se propició la reflexión? ¿Estaba el niño preparado, de acuerdo a las etapas sensitivas por las que cruzaba, y se ponderó la madurez o simplemente se forzó el proceso? 

 

Sin duda, desarrollar con armonía el equilibrio de todas las áreas de desarrollo de cada estudiante y propiciar el enamoramiento por aprender es un compromiso fundamental en este periodo educativo; por otro lado, la cultura entre padres de familia tiende a celebrar el conocimiento como el aspecto más importante en la evolución personal de un estudiante, pero no es el único ni el que mejores dividendos trae a la vida, si no se combina con los demás. 

 

Qué importante es dedicar tiempo escolar a que los niños conozcan, también, sus talentos, propiciando el descubrimiento de aquello que lo atrapa o mueve a aprender, a trabajar en equipo usando el juego como instrumento propio de su experiencia de vida. 

 

Pongamos las cosas en su sitio: en esta etapa aprender a leer y escribir es un medio no un fin.

 

Un proyecto educativo que encamine su energía a la promoción de niños felices, sintiéndose orgullosos, seguros y satisfechos de ser ellos mismos, reconociéndose y potencializando sus habilidades más significativas, es la decisión inteligente entre padres de familia que enfrentan esta disyuntiva para resolver este problema para el bien de sus pequeños.

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